foto2.jpgfoto1

 

Me resulta curioso que cada nuevo año, los propósitos que prometemos cumplir son los mismos. Teniendo en cuenta esto, mi propósito para este año es, por lo menos, mantener los vividos.

Hace tiempo que decidí aprovechar los días buenos y sobrellevar de la mejor forma posible los malos. Esta forma de vivir fue la mejor herencia que me dejó mi padre.

Saber que el tiempo pasa irremediablemente, que la vida son momentos y todos cuentan. Amar locamente y aprender a ser amado. Cuidar las cosas que más quieres. Aprender a olvidar lo malo y sobrevalorar lo bueno. Escuchar hasta las historias más aburridas. Pedir perdón sin esperar demasiado. Decirle a los tuyos  lo que les quieres un día insospechado. Saber la suerte que se tiene y demostrarla. Dejar algo para el del al lado. Llorar de alegría. Hacer más que decir…

Mi mayor miedo es volverme perezosa. Poner excusas para dejar de hacer lo que nos cuesta pero nos encanta. A mis amigos les digo que los días que  prometimos estar juntos toda la vida no se han ido.

Que nada nos quite la espontaneidad de seguir gritando, riendo y llorando. A pesar de las responsabilidades y la falta de tiempo, guardaos las ganas de seguir soñando juntos otros 20 años.

Os dejo una canción que llevaba esperando cuatro años. Es el adelanto del nuevo disco de London Grammar, uno de mis grupos favoritos, cuya música es alcalina para el corazón. Rooting for you.

Feliz año,,