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A estas alturas os habréis percatado de que las lentejuelas se llevan y se lucen de muchas maneras y no solo en Nochevieja. Puedo decir que esta temporada me he empachado de brillos y vestidos purpurina. No es que no me gusten, sencillamente encuentro que este tipo de prendas han de utilizarse de manera cauta.

La habilidad de mezclar tejidos y buscar una intención a la hora de vestirnos es lo que marca la diferencia del buen gusto.

Lo que quiero decir es, que si os da por poneros un vestido de lentejuelas penséis qué queréis comunicar con esa imagen. No os lo pongáis de cualquier manera solo por el hecho de llevar algo que esté de tendencia. De esto precisamente se nutren las marcas, de saber que si se lleva nos lo compraremos independientemente de cómo nos quede.

Teniendo en cuenta esto, sí, tengo lentejuelas en mi armario. Me decanto por las prendas de estilo casual u ochenteras,  de imagen bucólica que recuerdan a la movida madrileña y a noches de desenfreno y rebeldía.

Os dejo una frase que me fascinó desde el primer día que la leí.

“Me odian porque me he adelantado con la chaqueta que ellos pensaban ponerse”. Tino Casal.

No penséis solo en moda…

Imagen PicMonkeydefinitivo

 

 

Feliz día,,